¡Escúchale!


Jesús nos aseguró que sus ovejas siempre oyen su voz y le siguen. Sus ovejas le conocen, le obedecen y le aman. Saben que Él es la voz del consejo, la protección y la seguridad. Cuando las tinieblas espantan y auyan como lobos para intimidar, Dios se levanta con voz enérgica y pelea por nosotros, silenciando el temor ruidoso del alma, con su tierna voz de padre-amigo, íntimo consolador, a quien no le sorprenderemos con nuestras inquietudes o errores. La voz de su paciencia calma nuestra sed de comprensión y se lleva nuestras ansiedades, ella renueva nuestras fuerzas como las del búfalo para emprender la marcha determinada e intrépidamente Él nos conoce por nombre y sabe de qué tenemos necesidad antes que se lo pidamos.

Por la Pastora Lucy Cosme

#devocionales

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