Ausencia


Me contaron que febrero del 1865 fue el único mes de la historia sin luna llena. Personalmente soy amiga de la luna, la gran lumbrera nocturna ha sido mi compañera de alegrías y soledades. Y sucede que generalmente somos propensos a sufrir la ausencia de algo o alguien, más que a disfrutar su presencia. Tonto, ¿verdad?

Dios nos ha regalado una vida llena de bondades y cuidados, pero ¡ay de que suceda algo que eclipse esa atmósfera de abundancia y perfección¡ Y decimos… ¿Por qué me hiciste esto Dios? Pero no sueles agradecer cada respiración gratis, cada placer, cada logro. Si algo malo no hubiese acontecido, ¿te habrías acordado de Él? ¿Sabes cuántas “lunas llenas” ha diseñado para tu deleite? Y tú, ¿qué vas a hacer? -

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